Reescribir la historia

Y un día alguien se acordó de Martín Miguel de Güemes, protagonista esencial en el período independentista de los pueblos de la Región.

Nacido en 1785, era oriundo de Salta y pertenecía a una familia aristocrática, dueña de una estancia.

A los 14 años de edad comenzó la carrera militar y formó parte de las contiendas que resistieron a las invasiones inglesas de 1806 y 1807.

Renunció a sus privilegios y su condición de clase. El giro más importante de su vida acaso esté en esa gesta.

Ser gaucho era disponer de machete, rifle, poncho y caballo. 

Supo ganarse la confianza de San Martín tras la declaración de la Independencia en 1816 e ideó estrategias para combatir a los realistas españoles en el noroeste del Virreinato del Río de la Plata.

A ellos les cortó el paso, pero su lucha tuvo un costo irreparable: una bala enemiga lo hirió hasta dejarlo agonizar durante diez días, un tiempo suficiente para hacer cumplir su última voluntad, ordenándole a su tropa que bajo ningún punto de vista cedan ante el poder europeo y que se nieguen a hacer cualquier tipo de trato con las fuerzas extranjeras.

Finalmente, falleció el 17 de junio de 1821. Sus restos fueron despedidos con honores por su gente, en un sentimiento de gratitud que distaba del trato que se le dio en Buenos Aires, cuyas repercusiones tuvieron más tufillo de alivio que de condolencias. Para la gran ciudad, Güemes era un líder mirado con recelo por apoyar las luchas campesinas contra la burguesía local.

Sin embargo, la gloria le llegó luego, en un tardío acto de reparación histórica.

En 2016, a través de un proyecto presentado por la senadora nacional salteña Sonia Escudero (PJ), el Congreso de la Nación promulgó la Ley N° 26.125 que declara a Güemes un héroe nacional. También, se establece que cada 17 de junio sea el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana.

Además de un acto de justicia, este reconocimiento sienta un precedente político en un país que desde sus orígenes tiene una mirada metropolitana centrada en las influencias de Buenos Aires; y que durante gran parte de su historia estigmatizó al gaucho, minimizándolo como un habitante marginal asociado a la barbarie.


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