Mi vida, mi proyecto

El sábado 30 de noviembre de 2019, un colectivo de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata organizó el Primer Encuentro de Proyectos de Extensión, Escuelas y Prácticas Integrales, una jornada que intentaba nuclear las propuestas nacidas desde principal casa de estudios de la ciudad, convocando a distintas Facultades con la misión de conocer qué iniciativas se estaban llevando a cabo en las articulaciones destinadas a distintos sectores de la sociedad.

Durante la conferencia de apertura, Patricia Villar -Licenciada en Ciencias de la Educación- planteó los ejes de un debate pertinente para desandar una idea poco explorada en este recorrido, preguntándose, concretamente, a qué se llama «extensión». En sus argumentaciones, la profesional indagó desde sólidos puntos de partida: si extender es «estar entre», ¿Cuáles serían los límites de la universidad pública? ¿Habría una pretensión hegemónica de instalar ideologías imperantes en contextos de algún modo marginales? ¿Es la universidad la que debe llegar primero a las comunidades con el bagaje de conocimientos adquiridos o -por el contrario- tiene que recibir de ellas sus demandas y formular alternativas al respecto?

Tres años después, aquellos interrogantes -por cierto, inagotables- siguen encontrando posibles respuestas desde actividades que se desarrollan a los fines de mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

El último viernes 4 de noviembre, en el Edificio Karakachoff (Calle 48 N° 551 de La Plata) se presentó Mi vida, mi proyecto, una guía de trabajo impulsada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, que con integrantes de distintas carreras -haciendo énfasis en abordajes interdisciplinares- diseñó un plan de orientación vocacional destinado especialmente a sectores postergados que ven lejanas sus chances de realización personal y profesional.

Mi vida, mi proyecto -cuyos autores son Juan Pablo Cirese, Juan Ignacio Fariña, Valentín González Lima y Ayelén Brass Cruz, contando a su vez con distintos voluntarios y colaboradores- es una ventana al mundo que piensa en los jóvenes después de su paso por el sistema educativo formal y obligatorio. Está enfocado en atender sus intereses, despertar curiosidades, alentar deseos de pertenecer y fomentar oportunidades en clave de transformación.

Son dos libros: uno, referido a los estudiantes; otro, para seguimiento del docente.

Se trata de un material práctico en sus actividades, sencillo de seguir y cautivante de principio a fin. Con sugerencias cuidadas, claras y concretas, aporta elementos verdaderamente orientativos para dilucidar posibles caminos de futuro.

De algún modo, deja de lado las amplias producciones que en décadas anteriores había en relación a las vocaciones, con documentos más pensados para profesionales especialistas en la materia que para los propios protagonistas del destino a definir.

Mi vida, mi proyecto se desarrolla en cuatro ejes: el sueño de ser, la importancia del estudio, la necesidad del trabajo, y uno que reúne todo lo anterior, con lo cual nunca pierde de vista pensar a la persona como una unidad integrada de deseos personales, apetito intelectual, urgencias vitales y coyunturas que favorecen o se interponen en los trayectos de la cotidianeidad.

El libro, cuyos ensayos preliminares llegaron a barrios muy humildes y población en contextos de encierro, tiene la potencialidad de ser una fuente de consulta apropiada para cualquier curso que tenga población cercana a importantes decisiones. Su dinámica presupone la virtud de tematizar contenidos ágiles y eclécticos, que se pueden tomar en parte o en su totalidad, con la seguridad de que será bien recibido por juventudes sedientas de este tipo de investigaciones.

No existen fórmulas ni recetas, ni siquiera editoriales -por más encumbradas que sean- capaces de ofrecer soluciones rápidas y mágicas.

Sin embargo, es muy cierto que cada sociedad crece cuando los propios miembros detectan sus fortalezas y debilidades. Esas experiencias -situadas y contextualizadas- logran mayor repercusión e influencia cuando tienen como destinatarias a comunidades conocidas.

Que Mi vida, mi proyecto no soló sea un hallazgo en la vida de muchas personas sino también inspiración para educadores, científicos y divulgadores que destinan todos sus esfuerzos a emancipar genuinamente.

El camino recién empieza. Los Proyectos de Extensión están para ayudar y deben seguir proliferando.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s