El pan

Vero y Eli son perceptoras del Turno Vespertino del Albert Thomas. A ellas se les suma Dardo, quien también ejerce el rol con profundo sentido de la integridad.

Cuentan que con tantos años compartidos se hicieron amigos, trascendiendo así el mero vínculo profesional.

Todos los días de la semana entienden su labor como un servicio que contribuye a garantizar el derecho de la educación, generando un entorno agradable para quienes aún ven a la escuela como una oportunidad entre tanta desidia de los gobiernos de turno, más ocupados en limitar los recursos disponibles que en multiplicarlos.

Anita, la portera, se hace eco de mi sorpresa al ver un pupitre en frente de la puerta de entrada. Allí aguardan un cajón de naranjas y pan con queso para la pibada que permanecerá en la escuela hasta pocos minutos antes de las 22 horas.

En los recreos, el lugar de encuentro no es el patio ni el hall, sino la galería que tienen la imagen del General San Martín y el escudo de la institución como señal de identidad y referencia.

Hay un trabajo silencioso y por momentos invisible. Uno en el que hasta por pudor no se pregunta y que se relaciona con un acto de amor que siembra cercanía: Vero y Eli cortan los panes y les ponen queso que probablemente traigan de su casa. En un mismo gesto de solidaridad, también dejan a disposición frutas para que, quien quiera, se alimente de ellas.

Todo lo aquí relatado es su contribución a una causa tan necesaria como digna que remite al sentido más amplio de la palabra «compañero», cuyo significado es «compartir el pan»; y en este caso, quizás sea una de las razones por las que los jóvenes deciden seguir apostando sin renunciamientos por la escuela.

Presente en todas las culturas, símbolo de supervivencia en la adversidad, de alegría en la abundancia y de reclamo en la carencia, el pan es engañar por un rato al estómago, porque para pensar mejor deviene indispensable nutrir al cerebro de buenas sensaciones.

Así, también, hay un cariño para agradecer y retribuir: cuando una persona sabe que hay otras que piensan en ella, el día a día adquiere gratas dimensiones, surgiendo así nuevos motivos para sentirse vivos.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s