La historia es Clara

Hace unos años, de visita en una Escuela Secundaria, Tito Plaza (abogado, periodista y Ciudadano Ilustre de La Plata por su activismo en defensa de los derechos humanos) fue consultado sobre si era posible volver a ser feliz tras una pérdida. «Sí, porque la felicidad nunca es completa», respondió.

La muerte, el dolor y las ausencias, acaso atenten contra ese legítimo derecho al bienestar.

La violencia, tambien; sobre todo cuando proviene del Estado, el organismo que debe velar por la integridad de la ciudadanía en su totalidad y no su totalitarismo.

Clara Anahí nació el 13 de agosto de 1976. Era hija de Daniel Mariani y Diana Teruggi, militantes políticos que denunciaban los abusos del gobierno de facto a través de una publicación clandestina que llevaba por título Evita Montonera. Esa revista se imprimía en el fondo de una casa, adonde funcionaba una imprenta que estaba cubierta estrategicamente por una pared construida para tal ocasión, la cual al mismo tiempo se encontraba camuflada por conejos dispuestos en pequeñas jaulas que colgaban de ella.

El 24 de noviembre de ese mismo año, el general Ramón Camps, Miguel Etchecolatz y demás miembros de las fuerzas de seguridad, montaron un operativo con alevosía. Cortaron la calle 30, caminaron armados por los techos y monitorearon los sucesos desde un helicóptero.

Al bombardear el lugar, perdieron la vida la propia Teruggi, Daniel Mendiburu Eliçabe, Roberto César Porfidio, Juan Carlos Peiris y Alberto Oscar Bossio. Mariani logró salvarse pero fue asesinado al año siguiente.

En aquel episodio secuestraron a la beba de apenas tres meses. Desde aquel entonces y hasta el último de sus días, su abuela Chicha Mariani la buscó incansablemente pero no pudo encontrarla.

María Isabel Chorobik, así su nombre, falleció en 2018. Para cada aniversario movilizaba la evocación llamada a sembrar memoria.

El último sábado 13 de agosto, la Casa Mariani Teruggi volvió a ser punto de encuentro para recordar que Clara, de 46 años de edad, está en algún lugar del mundo sin saber lo que pasó.

La jornada contó con amplia concurrencia de público jóvenes que se acercaron para escuchar los testimonios del abogado Alejo Ramos Padilla (clave en su rol como juez para que haya condena a los culpables) y acompañar la presencia de Línea Fundadora de Abuelas: Nora Cortinas, Ella Pavón y Mirta Baravalle. Además, estuvieron presentes Rubén López (hijo de Jorge Julio) y Rosa Bru (madre de Miguel).

Los concurrentes pudieron recorrer la casa que es sitio de memoria y cuenta con la guía de voluntarios que coordinan las visitas.

Las huellas del pasado no se pierden y entre la consternación hubo un momento musical a cargo de Carmen Sánchez Viamonte y Lucas Finocchi.

Para el final, la habitual suelta de globos coloridos llevó consigo un mensaje: elevados al cielo, remiten a la infancia y anuncian que, sin Clara, la felicidad nunca es completa.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s