Como en el 86

Hoy es 29 de junio. Pasadas las 16 horas, se cumplen exactos 36 años de la última Copa Mundial obtenida por la Selección Argentina.

¿Hubo, acaso, algún otro evento popular de enorme repercusión masiva en el país durante los últimos 50, 75, 100 años?

A primer recuerdo, la memoria selectiva podría ofrecer tres casos, todos del ámbito político: el Día de la Lealtad Peronista (17 de octubre de 1945), el fallecimiento de Evita (26 de julio de 1952) y la recuperación formal de la democracia el día que asume Raúl Alfonsín la Presidencia de la Nación (10 de diciembre de 1983).

La crisis de diciembre 2001 es una caso especial, dado que congrega a multitudes pero en un contexto de violencia y decepción. La muerte de Maradona (25 de noviembre de 2020) todavía es muy cercana para dimensionarla, aunque al ocurrir durante el contexto de pandemia ofreció un desenlace fugaz, contrariamente a lo que habría merecido su figura; fue un final que causó tanta consternación como tristeza. Los recitales de Los Redondos -y del Indio Solari como solista- ofrecen espectáculos de grandes escenarios, con concurrencias mayores a la población de muchas ciudades donde se han presentado.

Pero las celebraciones de México 86 puede que estén entre las más altas festividades de la patria porque, en cuestiones de nacionalismos, el fútbol une. 

El logro de aquella Copa lo tuvo todo: sucedió en la primavera democrática tras años de oscuridad, se mezcló con la política al tener de rival a Inglaterra apenas un Mundial después de Malvinas, encontró en Maradona a un ícono canonizado -con algo de Perón, Gardel y el Che Guevara- que vengó a los imperialismos marcando los dos goles más recordados de la historia (el humillante con la mano, el espectacular desde media cancha), en una reivindicación de sus orígenes como alguien surgido de los sectores más postergados de la sociedad. 

Además, aquella épica consistió en batallar ante enemigos internos: la prensa y el público en contra durante la previa.

Fue de película, una realidad mucho más linda y excelsa que el mejor de los sueños posibles.

Por eso está tan instalada en la cultura popular, con murales callejeros que evocan a un Diego hoy fallecido y a un Bilardo con su salud deteriorada.

En momentos de descontento colectivo, el fútbol es una hendija a partir de la cual discurren algunas alegrías.

2022 es año de Mundial y la actual Selección Argentina brinda fundamentos para certificar sus credenciales.

La expectativa es enorme.

¿Se volverá a repetir una experiencia semejante a las maravillosas tardes del Estadio Azteca?


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