CENSO 2022: Radiografía de la Argentina

El miércoles 18 de mayo es la fecha elegida. De 8 a 20 horas, la ciudadanía deberá permanecer en sus hogares para recibir la visita de voluntarios que tienen la misión de constatar diversos indicadores llamados a ser posteriormente tabulados.

Previamente, semanas atrás, el operativo se llevó a cabo en zonas rurales.

Desde 1960 se hacen cada una década, a excepción de 1991 -que por razones económicas tuvo que postergarse un año- y del que se efectúa ahora.

El undécimo CENSO nacional -luego de los realizados en 1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991, 2001 y 2010- debió suceder en 2020, pero las razones de pandemia lo impidieron.

El principal objetivo de esta medida es contar la cantidad de población en el país, así como también relevar sus condiciones de vida (nivel de instrucción, realidad laboral, situación económica, composición familiar, entre otros).

En estas dimensiones, ciencias sociales y estadísticas hacen causa común: los números por sí solos no dicen mucho, pero interpretados en contexto tienen la potencialidad de mostrar las carencias de una sociedad que necesitará de nuevas políticas públicas para resolver sus propios problemas.

Asimismo, lo que está en juego es el rol del Estado. Más allá de la tabulación de los resultados -conteo y sistematización de datos a partir de dispositivos informáticos y tecnológicos-, hay una preocupación que crece.

Los últimos años, por ejemplo, develaron un pronunciado incremento de la pobreza que alcanza a aproximadamente el 40 % de la población. Se estima, también, un alto porcentaje de personas trabajando ilegalmente, es decir, sin estar registradas.

Una de las novedades que incorpora el Censo de este año es la posibilidad de hacerlo vía digital. También, reemplaza la categoría de sexo por la de identidad de género, con lo cual el eje de la investigación se desplaza desde la cantidad -¿cuánto somos?- al de la identidad -¿quiénes somos?-, sin dejar de lado las condiciones de existencia de cada particular -¿cómo vivimos?-. Y a su vez, será la primera ocasión en que la muestra incluirá a personas en situación de calle.

Sin embargo, es necesario establecer un margen de error en la tabulación de datos. Para ello, algunos interrogantes estarían quedando latentes:

¿Cuántas personas estarán en condiciones de entender lo que se les pregunta o lo que deben completar?

¿Cómo se analizarán o considerarán los lugares de pertenencia de los pueblos originarios?

¿Hay garantías de privacidad en los datos que se ofrecen?

¿Existen dimensiones que no han sido consideradas para su relevamiento?

¿Qué usos políticos se harán de los resultados obtenidos?

Las cartas están sobre la mesa.

Mucho ha transcurrido desde aquel primer Censo que tuvo lugar durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento y que estableció la cantidad de casi 2 millones de argentinos (sin contar la Patagonia y comunidades originarias) hasta otros operativos que en «condiciones especiales» indicaban la presencia de sordomudos, ciegos, cretinos, imbéciles y huérfanos, entre otras categorías estigmatizantes.

Se ampliaron derechos.

Se dejó de señalar a mujeres que fueran madres solteras o a quienes fueran hijos ilegítimos.

Hoy las preocupaciones son otras.

A mayor cantidad de personas, mayor cantidad de asuntos pendientes.

El futuro del país está en el centro de la escena.

Foto: Los Andes


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s