Lula prepara su regreso

¿Por qué un obrero metalúrgico, con pasado sindical y dueño de uno de los liderazgos políticos con mayor impacto a nivel de América Latina en lo que va de este siglo, volvería a postularse como Presidente de la Nación de su país, a los 77 años de edad y tras haber culminado hace poco más de una década un mandato de ocho años con poco más de 80% de imagen positiva?

Luis Inázio Lula Da Silva, de él se trata, anunció en estos días su precandidatura para los comicios de octubre en Brasil. Lo hace en un clima de disputas ideológicas irreconciliables, tras una década que marcó la caída del PT (Partido de los Trabajadores) a raíz de un juicio de destitución a la oficialista Dilma Rousseff, quien gobernó desde principios de 2011 a hasta mediados de 2016, cuando fue acusada de recibir sobornos y desviar capitales. Ese proceso tuvo la complicidad de Michel Temer, Vicepresidente durante todo ese período, quien asumió interinamente como Jefe de Estado hasta el final de su mandato, pero cuyas medidas antipopulares como el hecho de privatizar empresas del Estado hizo que no resistiera ante el descontento de la población.

Por ese entonces, una serie de causas judiciales condenaron a Lula por corrupción y blanqueo de dinero en operaciones según las cuales se habría hecho dueño de un lujoso departamento en Guajará. Perseguido políticamente, estuvo en prisión desde abril de 2018 hasta noviembre de 2019, cuando la Corte Suprema desestimó los cargos en su contra.

Durante todo este período de crisis política, la derecha tuvo zona liberada para ganar las Elecciones de 2018 y posicionar a Jair Bolsonaro como Primer Mandatario, gestión que culmina a finales de este año. Con un estilo personalista, xenófobo y contra sectores minoritarios como la comunidad homosexual, se erigió como una figura política a favor de la mano dura y el achicamiento del Estado. Su rol en la pandemia, además de subestimar los alcances del virus, hizo que Brasil estuviera en los primeros puestos de muertes ocurridas en el planeta.

Lejos de ser la octava potencia económica mundial que llegó a ser en los primeros años de este siglo, en el gigante de Sudamérica hay nostalgia por los tiempos de Lula.

¿Por qué puede volver a ganar?

Hay razones de peso que lo avalan, como el plan Hambre Cero y Bolsa Familia, que asistía a los sectores marginados de la sociedad a cambio de educación y vacunación. Reducir la pobreza de 40 a 10 millones, también constituye un logro indiscutible.

Además, el socialismo que impulsó supo controlar la inflación, estabilizar la economía y generar grandes ingresos que implicó la apertura al exterior. Se crearon nuevos centros educativos, hubo beneficios para empleadas domésticas y obreros rurales. Por otra parte, existió un plan que combatió el trabajo esclavo. Y entre otros beneficios, su gobierno financió la agricultura familiar, demarcó tierras indígenas y dio títulos de vivienda a vecinos de la favelas.

Lula es un líder con experiencia, que tiene la capacidad de transformar la mayor humillación que vivió (ser enviado a la prisión) en fortaleza.

Con el mismo orgullo que pronunció el 1 de enero de 2003 -día en que ante una multitud declaró que su máximo logro, tras ser muchas veces estigmatizado por no contar con una carrera universitaria, fue tener el título de Presidente de la Nación-, hoy está dispuesto a regresar para su última aventura política: devolver a la clase obrera y trabajadora las dignidades perdidas.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s