La enfermedad y sus silencios

En la edición del último domingo 17 de abril, el periodista Pablo Esteban publicó una nota en el diario Página / 12 que lleva por título: «Cáncer: pasado, presente y futuro de la enfermedad más temida de todas».

El texto invita a reflexionar sobre el trabajo silencioso que hacen los investigadores científicos, ocupados en experimentar fórmulas y estudiar tratamientos para paliar los efectos de un mal que nunca pasa desapercibido para la ciudadanía. Son noticia cada tanto, cuando algún medio hace foco en ellos. Es entonces que suelen aparecer desde pequeños recuadros, a través de intervenciones tan fugaces que ni siquiera se comparan con el tiempo que destinan al esfuerzo mancomunado y la vocación intacta por una causa colectiva.

También, los silencios interpelan a las personas directamente damnificadas, que aunque logren recuperarse nunca más volverán a ser las que eran antes. Aun así, vale agregar que ello aplicaría para todos los individuos del presente reino: ¿Quién sería, en este vertiginoso devenir, la misma persona que hace un rato? ¿Quién será la misma subjetividad dentro de un tiempo? ¿Quién es cada cual a cada instante? ¿Somos iguales, parecidos o distintos a nosotros mismos, en un ida y vuelta entre el antes y el después?

La familia, amistades y allegados de las personas que padecen tal dolor, suelen ser absorbidas por una afección que les impide mostrarse ante terceros mientras duren las secuelas del padecimiento ajeno o la partida más cercana. Existe una tristeza desgarradora que se asume como propia e inmediata, aunque nadie diga nada, mucho menos en voz alta.

Sin embargo, el que habla y rompe con la quietud de quienes callan es un periodista.

Cuenta que las novedades en relación a la enfermedad son favorables.

Que se puede prevenir -e incluso curar- si se detecta a tiempo.

Que se logra evitar si se tiene una alimentación saludable, se hace actividad física y se eliminan vicios como el tabaco o el alcohol.

Que los índices de mortalidad han disminuido en el país, la región y el mundo.

No obstante, hay que prestar especialmente atención a los cuidados de sí mismo y las señales del cuerpo.

Los tipos de cáncer más comunes son el de mama, pulmón, colon, recto y próstata.

¿Por qué todavía no son más conocidos?

Hay un debate pendiente como sociedad en relación a este asunto.

Quizás no sean meros caprichos o subestimación de algunos, el hecho de pasar de largo por las puertas de los hospitales, sin atinar a hacerse algún estudio de rutina y demás chequeos personales.

Tal vez, en ese caso, esté operando el miedo de no querer asumir lo que ya sacude a propios y también a extraños.

En miles años de historia, y por más que se lo intente controlar, hay una enfermedad de la que no se habla.

Socialmente, se sabe poco y nada.

Sólo que es, entre otras cualidades, silenciosa.


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