Secretos desde la morgue

La llamativa convocatoria -finalmente reprogramada para el último sábado 13 de marzo al mediodía- fue por redes sociales y se viralizó con la habitual rapidez en que se expanden las propuestas únicas que están abiertas al público masivo, porque el conocimiento es un derecho y como tal debe poder ser accesible a todas las personas.

Reunió a miles de estudiantes de Medicina -ingresantes, avanzados y graduados, además de profesionales de otras disciplinas-, que se acercaron primero a la sede de Avenida 60 y 120 para luego trasladarse a las instalaciones de la Facultad de Ingeniería de la UTN, edificio que por motivos de logística se ofreció a brindar una solución para que el esperado evento finalmente se concretara.

Numerosos grupos de personas seguían llegando y por eso hubo demora en el comienzo.

En la sala aguardaba -con calidez y gentileza, profundo compromiso y vocación docente- la Doctora Virginia Creimer, reconocida forense de amplia trayectoria y a cargo de innumerables casos, muchos de los cuales acapararon -en su momento- la atención mediática.

Junto a ella, integrantes de la agrupación política Remediar confirmaron que en la Facultad de Ciencias Médicas se respiran otros aires -más abiertos, democráticos e inclusivos- desde la caída de Hoja de Roble, histórico partido que monopolizó el poder de la sede durante 25 años.

Ante un atento auditorio, Creimer disertó acompañando su mensaje con una exhortación destinada al futuro profesional de la salud: desde el ejercicio de cualquier rol que ejerza, su vinculación ética consigo mismo y la sociedad debe ser a partir de un compromiso innegociable.

La forense dio cátedra a partir de un estilo ameno y cercano, pero no por eso carente de responsabilidad. Compartió el detrás de escena de un universo muy complejo, atravesado por la impunidad, el silencio y la negligencia. Los crímenes de Estado, la corrupción policial y las maniobras de hábiles letrados, son lo suficientemente poderosos para que el ideal de Justicia quede suspendido en más de una ocasión.

En una pantalla se proyectaban distintas claves o expresiones a modo de máximas indispensables para ejercer la profesión, que se intercalaban con fotografías en primer plano de autopsias a víctimas del delito. Fue así que muchos de los asistentes vieron por primera vez determinados órganos al descubierto, capaz de piel quitadas y hematomas que aún en las profundidades de un ser humano todavía seguían muy latentes.

Creimer interactuó con el público presente, incluso haciendo partícipes de sus demostraciones a algunos de los concurrentes. Con sentido didáctico, mostró cómo las fuerzas de seguridad suelen reducir a las víctimas anteponiendo la unión del brazo y antebrazo en el cuello del damnificado para después llevar su cráneo hacia la nuca, produciendo así la muerte por estrangulamiento. También, expuso imágenes de personas torturadas que han sido esposadas aún en espacios donde no podían maniobrar y otras de quienes han sido incinerados quedando en posición de defensa ante el fallido intento de escapar.

La forense habló de la irregularidades que suceden cuando las actas judiciales se cierran de inmediato luego de hacer pericias que arrancan en la zona del pecho cuando deberían comenzar por el cuello. Allí radica, por ejemplo, la diferencia entre homicidio o paro cardiorrespiratorio.

Entre otros asuntos, el encuentro permitió comprender cómo se realizan prácticas forenses a través de tres organismos que pueden ser designados por el Estado: peritos oficiales o de parte, hospitales y universidades, son los designados para examinar los cuerpos que llegan a la morgue y que -desde ya- no son silenciosos, porque los cadáveres hablan más allá de quienes hayan sido en vida.

La intervención del equipo que trabaja con Creimer aportó un estudio de caso que visibilizó las debilidades de autopsias en que se pretende calificar como accidente por ahogo a una víctima que no tiene agua en los pulmones. Además, se contó cómo es el trabajo de exhumación de un cuerpo cuando intervienen diversos peritos con intereses opuestos en la búsqueda de la verdad de una muerte dudosa o sospechosa.

En su lucha a favor de la igualdad de género y en la búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia, la forense insistió en considerar el Protocolo de Minnesota como un procedimiento que impide a las fuerzas estatales u oficiales de seguridad influir o participar de una investigación cuando están involucradas en casos de violencia institucional.

Esa convicción, entre muchas otras, pone de manifiesto el privilegio de contar a Creimer como una profesional de la salud que es mucho más que una simple doctora especializada en medicina forense. Su forma de proceder la convierten en activista de causas que gracias a personas como ella aún no están perdidas.

Fotos 1, 2 y 3: Remediarmed.unlp (Instagram)

Foto 4 y 5: pixeladriano (Instagram)


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