Falta Tehuel

En las últimas dos décadas -por plantear un período estimativo de tiempo-, Argentina comienza una etapa significativa en materia de derechos humanos, con políticas públicas que provienen de parte del Estado y que buscan esclarecer los crímenes de la última Dictadura Militar, poner límites a la violencia institucional y blindar de garantías a los sectores vulnerables de la sociedad, entre otros asuntos.

Ese tipo de acciones comenzaron a tener repercusión en diversos ámbitos, dando así surgimiento a los denominados colectivos emergentes -el feminismo, el ambientalismo, el veganismo, y demás-.

Una de los grupos que desde entonces visibiliza los reclamos para exigir justicia y mejores condiciones de vida es la comunidad LGBTIQ+.

En un muy buen artículo publicado originalmente el 27 de junio de 2019 por el diario español La Vanguardia, se explica que las siglas LGB hacen referencia a Lesbianas, Gays, Bisexuales; T denomina a transgénero -personas que nacen con genitales y características físicas que son comúnmente identificadas como masculinas y femeninas, pero que se sienten del sexo contrario-, transexuales -quienes siendo transgénero deciden medicarse u operarse para cambiar de sexo- y travestis -se visten y comportan como sujetos del sexo contrario, no necesariamente son homosexuales-; I corresponder a Intersexuales -nacen con genitales masculinos y femeninos a la vez-; La Q es por Queer -voz inglesa que significa «raro»- es una denominación que asumen aquellos individuos que no quieren ser caratulados como de tal o cual elección sexual; y el símbolo «+» reúne en sí mismo el conjunto de asexuales (no tienen interés en el sexo), demisexuales (necesitan conocer muy bien a otra persona para tener atracción sexual) y los pansexuales u omisexuales (sienten atracción por personas de diversa identidad sexual, no solamente hombres y mujeres, sino por quienes no se consideran binarios).

Al ampliar sus derechos y ganar visibilidad en la comunidad, podría llegar a pensarse que grupos históricamente segregados han ganado respeto y consideración en un país como Argentina. Sin embargo, ello todavía es un gran asunto pendiente.

Sucesos como femicidios, expresiones homofóbicas y demás actos discriminatorios, ponen en alerta a una sociedad que se considera más abierta y libre de lo que realmente es.

Un caso que sigue generando conmoción es el de Tehuel De la Torre, joven trans de 22 años de edad que el 11 de marzo de 2021 decidió salir de su casa de Alejandro Korn hacia San Vicente -ambas en provincia de Buenos Aires- porque una persona le habría ofrecido trabajo como mozo.

Desde entonces, nunca más se supo nada de él, sino sólo a través de indicios: hay una foto en que el muchacho está con dos hombres en un bar; tal imagen fue extraída del teléfono celular de uno de ellos. Luciana, pareja de la víctima, quiso hacer la denuncia dos días después de la desaparición pero la policía se negó a tomarle declaración porque al tener 17 años de edad era menor. Luego comenzaron los allanamientos la búsqueda de datos por parte de la Justicia. En la casa de uno de los sospechosos se encontraron parte de una campera, un celular destruido de Tehuel y muestras de sangre compatibles con el ADN de la familia de quien hasta el día de hoy se encuentra desaparecido.

¿Qué más se necesita para terminar de resolver un caso que cuenta con pruebas contundentes y el silencio de los acusados? Por lo pronto, la carátula es homicidio agravado por odio a la identidad de género. Recordemos que en nuestro país, la Ley N° 26.743 de Identidad de Género -sancionada el 24 de mayo de 2012- permite que las personas trans sean tratadas según la identidad de cómo se perciben.

Cabe destacar que, en América Latina, la expectativa de vida de una persona trans ronda entre los 35 y 41 años de edad. Esas estigmatizaciones, sumado al rechazo de personas que ejercen violencia sobre este sector, hace que mueran tempranamente.

La situación de Tehuel también tiene que ver con el estado de situación que atraviesan las personas del colectivo, porque al no ser aceptadas socialmente tampoco consiguen trabajo para subsistir; y cuando tienen alguna oportunidad se manejan cautelosamente por temor a seguir siendo hostigadas.

A poco más de un año de un hecho atroz y lamentable, se suman las personas que en Argentina desaparecen forzosamente y no regresan a su hogar.


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