Bilardo, el doctor del fútbol

Los homenajes ayudan a expresar gratitud, reconocer esfuerzos y valorar el aporte de quienes han contribuido -de algún u otro modo- al crecimiento de una sociedad.

En tal sentido, una de las características de las personalidades más cautivantes de la historias es que su influencia trasciende al ámbito en donde se han destacado.

El 24 de febrero llega Bilardo, el doctor del fútbol a la plataforma de HBO Max, una serie documental de cuatro episodios dirigida por Federico D´Elía y Alejandro Turner, guionada por Sebastián Meschengieser y Gustavo Dejtiar.

Con un valioso e inédito material de archivo, la realización busca dar a conocer la vida de un hombre que en la intimidad familiar se muestra como una persona sencilla y tímidamente afectuosa. Las imágenes fueron aportadas por su esposa Gloria y su hija Daniela, quienes ofrecen testimonios como nunca antes hasta ahora. También participa su hermano Jorge.

La vida personal y profesional de Bilardo se reconstruye a partir de un recorrido que reúne significativas personales y no tan conocidas, hechos de difusión masiva y la palabra de personas que lo conocieron muy de cerca (Claudia Villafañe, Fernando Signorini, César Luis Menotti, exfutbolistas de la Selección Argentina y diversos periodistas que cubrieron su carrera).

Carlos Salvador Bilardo (Buenos Aires, 1938) asoma fuertemente en la escena pública durante la segunda mitad de la década de 1960, cuando era uno de los futbolistas relevantes del multicampeón Estudiantes de La Plata dirigido por Osvaldo Zubeldía, club que en la esfera geopolítica de Argentina tiene el valor agregado de romper con la hegemonía de los denominados cinco grandes (Boca Juniors, River Plate, Independiente, Racing Club, San Lorenzo de Almagro).

Desde aquel entonces, el conjunto platense cultivó una identidad única y sin precedentes, sólida al interior de su propio núcleo y unida para hacer frente a un conjunto de estigmatizaciones llamadas a deslegitimar su propia estirpe. El mote de anti-fútbol, pinchar con alfileres a los rivales, hacer piquetes de ojos a espaldas del referí y apelar a la oratoria para distraer a los oponentes que vivían delicadas situaciones personales, generaron todo un universo que como todo misterio nunca ha sido del todo confirmado ni del todo descartado.

Bilardo -un laborioso mediocampista de marca que estaba tan lejos de ser un crack como un jugador intrascendente- fue el exponente mayúsculo de una manera de sentir el fútbol que se trasladó a la vida. Y ya retirado como deportista, inició la carrera de entrenador, cuyo punto más alto fue dirigir los destinos de la Selección Nacional entre 1983 y 1990, en donde transformó las feroces y desestabilizadores críticas en reconocimiento eterno.

Los siete años y medio en el cargo albiceleste lo consagraron como celebridad, una figura vernácula con proyección internacional. Acaso -y aunque parezca una irreverencia-, su máximo triunfo no haya sido haber salido Campeón del Mundo en México 1986 y Subcampeón en Italia 1990, sino haber instalado una filosofía: el bilardismo, que con el correr de los años se convirtió en un movimiento de masas que atrapó a más de una generación, inclusive a las jóvenes, que en las redes sociales rinden culto a un hombre que supo mantener vigencia desde la creación de un personaje capaz de llevar al extremo de la exageración sus virtudes particulares.

Bilardo es estudio, método, disciplina, convicción, picardía y permanente registro de las experiencias. También, en su peor versión, oscila entre el dramatismo y la fatalidad.

En él caben un sinfín de vocaciones, siendo la principal de todas ellas la de entrenador. Es egresado de la carrera de Ciencias Médicas -con especialización en Ginecología- por la UBA, desaprobando tan sólo un examen final y haciendo toda su carrera mientras era futbolista profesional; condujo un programa de radio durante dos décadas y ejerció como actor por una temporada en una tira de TV abierta los domingos. También, quiso ser Presidente de la Nación y tuvo un breve paso por la Secretaría de Deportes de la provincia de Buenos Aires.

Recorrió el país, la región y el mundo, adonde ofreció innumerables conferencias sobre los más diversos temas. Sus admiradores lo definen como un innovador, adelantado a su época; los detractores no tienen piedad y ofrecen como símbolo de la resistencia el recuerdo del confuso y repudiable episodio del bidón de Branco, una estrategia -nunca fehacientemente comprobada- en que a través del masajista hizo beber agua podrida a un rival brasileño en Italia 90.

A cada lugar adonde iba, Bilardo llevaba una cámara. Esa manía de filmar viene de aquel Pincha de los 60, ícono en observar a los rivales, preparar jugadas de laboratorio y obtener la gloria en los detalles.

Su vida y obra quedan retratadas para la posteridad.

Cientos de miles de fanáticos venían pidiendo a las grandes productoras una serie sobre el Narigón, exigencia que creció a través de la Internet.

HBO Max recogió el guante y convocó a quienes elaboraron un proyecto cuidado, respetuoso y de sentida emotividad.

Es posible que, en el último tiempo, gran parte de las encendidas polémicas que despertó su figura se hayan aplacado.

Esta serie documental tiene la gran virtud de humanizarlo y poner en contexto a un laburante, hombre de familia, que nunca se hizo millonario y cultivó valores como la amistad, la honestidad y la fidelidad a sus afectos.

Su esposa lo adora.

Su hija siente orgullo por el apellido.

Sus nietos lo evocan con alegría.

Sus dirigidos lo añoran.

Sus detractores, finalmente lo respetan (aún en el disenso).

Durante toda su vida, Bilardo luchó contra el olvido, se convirtió en una caricatura de sí mismo, fue ejemplo de constancia y dedicación. Quiso trascender y lo consiguió.

Hoy, mientras transita una difícil enfermedad neurodegenerativa desde hace unos años, parece una perversa jugada del destino que no pueda ser testigo de todo este reconocimiento y gratitud.

«Me olvidé de vivir», uno de los ejes del documental, podrían sintetizar toda su historia.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s