Los falsos beneficios de una reforma laboral

Por un momento, la noticia parecía alentadora.

El gobierno de Bélgica busca impulsar una reforma que reduce la jornada laboral a cuatro días, con el argumento de dar mayores libertades a sus trabajadores para que puedan estar más tiempo con sus familias. Lógicamente, a las grandes empresas también les conviene contar con empleados descansados para aumentar su capacidad de producción, pero en la presentación oficial de la propuesta ninguna autoridad diría algo así.

Además, la iniciativa apuesta al derecho a la desconexión en horarios no laborales, estableciéndose de 23 a 5 hs el lapso permitido para no contestar llamadas ni responder mails.

Otros de los beneficios que en principio tendrían los trabajadores es la posibilidad de organizarse mejor ante despidos, accediendo a nuevas oportunidades durante el período de preaviso.

De algún modo, esta chance replica el modelo de países como Islandia, cuya calidad de vida mejoró notoriamente en su población a partir de leyes que salen al rescate de los trabajadores. En efecto, los países industrializados están proyectando enfoques similares, algo que seguramente podría replicarse en otros sectores del planeta.

La pandemia del Covid-19 aceleró estos procesos, generando el auge del teletrabajo como nuevas formas de relacionar a los empleados con sus jefes, pero al mismo tiempo creando la ilusión de que el esfuerzo es menor, algo que no resulta así porque las nuevas condiciones laborales desde la virtualidad hacen que, en definitiva, el ser humano esté más alienado, agotándose más y sintiéndose cercano a la cosificación de máquina.

¿Pero qué hay detrás de esta novedad que vaticina el triunfo de los derechos para los trabajadores?

No existe ningún hito ni nada superlativo.

Es administrar la esclavitud a partir de otros registros.

El gobierno belga es liberal y en su modus operandi el capitalismo circula por sus venas.

Que los empleados tengan un día menos de trabajo no significa que accedan a la reducción de sus horas de servicio. Está previsto que en la aspiración de ese día extra a favor, todo el tiempo laboral se comprima en cuatro días; y así, se dará la chance de convocar a quienes estén desocupados para los días restantes.

Lo que se dice, una explotación mayor pero de manera camuflada.

Mientras en Argentina se piensan opciones similares, sería más que imprescindible jugar a favor de los grupos más perjudicados y de quienes realmente lo necesitan (en otras palabras, los sectores medios y los postergados). En una sociedad polarizada, se impone la necesidad de que exista un salario equitativo según aspectos como la preparación, el riesgo, la responsabilidad y los esfuerzos asumidos; pero para ello debe haber igualdad de oportunidades. No puede ser que todavía muchos de los que más trabajen tengan un salario deficiente, debiéndose conformar con poco porque hay gente que ni siquiera llega a fin de mes.


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