Héroes de nuestro tiempo

En 2012, Santiago Segurola (Barcaldo, España, 1957) cumplió 25 años como una de las más destacadas plumas del periodismo español. A tal efecto, decidió reunir las más destacadas columnas que escribió sobre deporte en un libro que tituló Héroes de nuestro tiempo.

La publicación tuvo gran suceso porque describe con precisión analítica, claridad conceptual y seductora narrativa, los hechos que trascendieron a su propio ámbito para tener merecido lugar en la historia y la cultura de los pueblos.

Los eventos, circunstancias y protagonistas que son mencionados dan cuenta de una era en que comienza la superprofesionalización de los deportes individuales y de equipo, con nuevos métodos de entrenamientos, diversas marcas que rompen récords y toda una industria que sigue muy atentamente los acontecimientos.

Hay capítulos dedicados a diversas glorias como el ciclista Miguel Indurain, el basquetbolista Michael Jordan, el boxeador Muhammad Ali, el automovilista Ayrton Senna y el futbolista Diego Maradona, entre otros. Junto a ellos, asoman incipientes figuras llamadas a ser leyendas: el tenista Roger Federer, el nadador Michael Phelps y el atleta Usain Bolt, compiten para escalar aún más en el selecto grupo de los elegidos.

Entre esas celebridades, también aparecen el futbolista Lionel Messi, el basquetbolista Kobe Bryant y alguien que hoy agiganta su grandeza: el tenista Rafael Nadal, reciente ganador del Australia Open, que lo consagra actualmente como el tenista con mayor títulos de Grand Slams (21).

Desde hace algunos años, el juego de la prensa consiste en hacer listados, con argumentos a favor y en contra, llamados a encontrar al mejor de la historia.

Ese antojo mediático nunca da verdades absolutas.

¿Cómo evaluar a deportistas que se desempeñaron en distintas épocas?

¿Qué criterios se tienen en cuenta para que un atleta sea mejor considerado que otro de distinto deporte?

¿Alcanza con la espectacularidad de los números -cantidad de títulos, medallas o récords personales- en la era del Big Data?

Hasta algún tiempo atrás, Roger Federer reunía todos los atributos para subirse a la cima histórica del tenis. Títulos, hazañas, destreza y talento.

Sin embargo, la última década o década y media lo enfrentó mano a mano con colegas que emparejaron esa disputa: el suizo, junto a Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic, compiten sin darse tregua por ser el mejor en su deporte; con la salvedad de que, a su vez, son contemporáneos entre sí.

En esa lucha, los años no vienen solos. Federer está cerca del retiro, con lesiones que le quitan continuidad y tiempos de resurrecciones. Djokovic es quien hoy está mejor posicionado, pero de pronto aparece un extraordinario Nadal que vence sus limitaciones físicas y da vuelta un partido increíble contra el ruso Daniil Medvédev en el primer Grand Slam de 2022.

Ese triunfo confirma al español como un deportista de élite, que además de ser dueño de infinidad de triunfos también tiene ese valor agregado que da la épica, acaso el rasgo más distinguido de quienes aspiran al máximo cetro.

Hay un momento de sus carreras en que a las leyendas del deporte no los guía el dinero, sino los deseos de seguir haciendo historia.

El espíritu amateur, la sed de superación y la vocación para edificar hazañas, aparecen en el legajo de deportistas que aún en el final de sus trayectorias siguen teniendo a flor de piel el gen de la competitividad.

Nunca ha de subestimarse el corazón de un campeón.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s