Sinfín

Diversos estudios sociológicos afirman que en los episodios de violencia e inseguridad operan factores multicausales, no habiendo relación directa entre más vigilancia y disminución del delito.

A tal efecto, coexisten lógicas opuestas: por un lado, la punitivista de la mano dura o la rigurosidad de las penas; por el otro, la del garantismo o la perspectiva que concibe a quien delinque como víctima de una sociedad excluyente.

En cualquiera de los casos, existe un conflicto cada vez más complejo que ningún gobierno desde la recuperación de la democracia ha logrado revertir.

El asunto es delicado porque pone en escena la propia impericia de un Estado tan ausente como responsable al no poder asegurar la sana convivencia de la ciudadanía.

Además, queda en evidencia la falta de políticas públicas en materia de educación, empleo o salud, motivo por el cual crecen las demandas de una sociedad anómica que se rige por sus propias reglas sin importar la integridad de los demás. Si a ello se le suma la trama del narcotráfico y una población que llega casi al 50 % de pobreza, el resultado está a la vista.

El último miércoles 13 de octubre, en la localidad bonaerense de Quilmes, Lucas Cancino salió de su hogar alrededor de las 7.30 de la mañana para ir a la escuela pero un sujeto con antecedentes penales que circulaba libremente por las calles lo apuñaló en el tórax para arrebatarle el teléfono móvil, la mochila y la bicicleta. Sin embargo, no logró llevarse nada material, sino lo más importante: la vida de un adolescente que a sus 17 años cayó desplomado en la vereda de la casa de sus abuelos, único lugar hasta el que pudo desplazarse en busca de un auxilio que no llegó para salvarlo.

El caso estremece por la impunidad y el contexto. A cualquier hora, en cualquier lugar, el delito no descansa.

Como con tantas otras víctimas, habrá marchas exigiendo justicia hasta que otra sea la noticia.

Las autoridades, muchas veces cómplices de estos desenlaces, deben hacer un urgente y serio replanteo.

Gran parte de la sociedad, también; sobre todo los sectores que pudiendo ayudar a que el país sea mejor decide abandonar la causa colectiva para acceder a otras promesas.


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