El último orejón del tarro

Los dichos populares suelen caracterizarse por su vigencia. Son expresiones que perduran a través del tiempo y aplican a más de una realidad. Tienen, por así decirlo, una función explicativa. Hay en ellos pretensiones de enseñanza o descripción fácilmente comprensibles.

Argentina y Uruguay se disputan el origen de la la frase «el último orejón de tarro», que hace referencia a un frasco de boca estrecha dentro del cual se guardan las frutas secas. Al quedar expuestas ante el sol, ellas se hinchan, con lo cual no podrán salir del recipiente. Así las cosas, quedarán olvidadas en el fondo.

No es novedad afirmar que, en nuestro país, la educación -a pesar declararse como una de las principales obligaciones del Estado- nunca está en la agenda prioritaria de ningún gobierno. La debilidad tiene décadas, por lo menos medio siglo.

Lógicamente, este tipo de problemáticas son multicausales. Hay varias razones que explicarían la particularidad del abandono. Una de ellas tiene forma de mito y dice algo así como que «a la clase política le conviene la ignorancia del pueblo para someterlo».

Sin embargo, habría razones más profundas e, incluso, expresadas con mayor consistencia.

Los países emergentes nacieron mal paridos; es decir, endeudados. Eso los hace pedir préstamos a organismos internacionales como el FMI, que impone condiciones. Por lo tanto, crecen desigualdades y urgencias que deben calmarse de inmediato, sin tener en cuenta el largo plazo que implicaría un serio proyecto federal de educación, al menos en un lapso de 30 años a partir de hoy.

También hay que sumar la impericia de autoridades no preparadas para cargos tan importantes como gestionar Ministerios, dedicarse a Inspección, Dirección y ser docentes en escuelas.

No sólo es necesario invertir fuertemente en capacitaciones, sino disponer de profesionales especializados para el rol. Si en los sistemas educativos oficiales proliferan burócratas de la abogacía o la economía, que poco y nada conocen de la vocación docente, la respuesta es esperable. Educar es más complejo que dar órdenes o tener la falsa idea de que blindarse legalmente es evitar la resistencia.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s