Chile sale a las calles

Las escenas hablan por sí solas. Hay una ciudadanía más atenta, comprometida no solamente con su futuro sino también con el presente, evitando quedar privada de derechos.

El último sábado se realizaron masivas movilizaciones en Chile para conmemorar el atentado a la democracia que significó la caída de Salvador Allende (1908-1973), primer Presidente de la Nación con impronta marxista elegido democráticamente en América Latina. Aquella vez, el Golpe de Estado fue llevado a cabo por las Fuerzas Armadas comandados por Augusto Pinochet y apoyadas (tanto económica como logísticamente) por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, dando así comienzo a una dictadura militar que se extendió durante 17 años, hasta 1990.

En ese período se registraron aproximadamente 30 mil personas víctimas de prisión política y torturas, alrededor de 2300 asesinados, 1200 desaparecidos y 200 mil exiliados o expulsados del país. Además de una cruzada anticomunista, se prohibieron los sindicatos, hubo censura a la libertad de expresión y logró disolverse el Congreso de la Nación.

Desde entonces, la sociedad chilena creció en polarización ideológica y de clases, pero desde hace un tiempo a esta parte parece haber un resurgir del socialismo, que consagró a Michelle Bachelet como Presidenta de la Nación en los períodos 2006-2010 y 2014-2018, aunque intercalando sus mandatos con el liberal Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018 hasta la actualidad, finaliza su segunda etapa en marzo de 2022).

Los próximos meses serán vitales para dar continuidad al estallido social de 2019, cuyas revueltas fueron por recortes presupuestarios, limitación de derechos, aumento de los pasajes en transportes públicos y reclamos para revertir la situación de pobreza de los habitantes.

El cambio de conciencia viene acompañado de exigencias para reemplazar la Constitución nacida en 1980 por otra que, entre otros asuntos, exija al Estado hacerse cargo de los servicios públicos.

Mientras tanto, a la espera de las elecciones de noviembre, Allende es reivindicado como el dirigente que se suicidó antes de su captura y asesinato, siendo emblema inspirador de una revolución que sucede.


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