La figura del docente

Siempre hubo en cada sociedad un paradigma e ideal de ciudadano. Los encargados de difundir tales principios han sido las personas sabias.

En la Antigüedad proliferaban líderes espirituales, que intentaban unir a los individuos con la trascendencia.

Pero quienes rompieron con ese estereotipo han sido los griegos, que desde el siglo V a.C. designaron con el nombre de paideia a la educación de los infantes («pais» significa niño).

La Alegoría de la Caverna es uno de los textos más célebres del filósofo Platón. Cuenta la historia de un grupo de prisioneros en una caverna subterránea, atados de pies y manos, mirando hacia una pared donde se proyectan imágenes a partir de sombras generadas por titiriteros gracias a una luz emergente detrás de ellos. Uno de los cautivos logra romper sus cadenas y comprenderlo todo: al descubrir el engaño está en condiciones de salir y acceder a la verdad, claridad de las ideas.

¿Qué debe hacer? Si vuelve para rescatar a otros, sus compañeros cambiarán de dueños pero no de situación. Es decir, continuarán dominados. Si decide irse por su cuenta, asistirá al egoísmo de salvarse solo, sin lograr el objetivo de que los justos sean liberados.

En esa disyuntiva está implícita la labor docente (del latín «docere»: enseñar).

¿Qué se enseña? ¿Por qué? ¿Con qué motivos?

En la Edad Media surgió el «maestro» (del latín «magister»: el que más sabe), centrado en el clero, la clase acomodada.

La Modernidad institucionalizó el rol con el surgimiento de las escuelas, distinguiendo entre un nivel para la infancia y otra para el período concebido como adolescencia, que estaría a cargo de profesores (derivado de «profiteri», verbo en latín: «hablar delante de la gente»).

En todo tiempo y lugar, la educación es un hecho político.

También aquí, que cada 11 de septiembre desde 1945 se celebra el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en esa jornada de 1888. Con luces y sombras, fue impulsor de una ley de educación nacional.

Sin embargo, el paso de los años no ha enaltecido a los docentes, que han transformado su labor: resistir (al destrato, la miseria, el abandono, la desidia, el dolor) es su principal legado.


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