Miguel, la duda que llama

El último 17 de agosto se cumplieron 28 años de la desaparición de Miguel Bru, asesinado y desaparecido por oficiales de la Comisaría Novena de La Plata en 1993.

Se trata de un estudiante de la carrera de Comunicación Social que compartía sus días haciendo música con sus amistades. Juntos ensayaban en una casa tomada, siendo parte de la banda de rock punk Chempes 69.

Un día, atendiendo a supuestos reclamos por ruidos molestos, la policía hizo un allanamiento ilegal en el lugar. Miguel denunció el hecho, en clara alusión al abuso de poder. Testigos aseguran que fue presionado para que retirara esa denuncia. Como se negó, fue detenido.

A partir de entonces, se cruzan versiones y sucede la tragedia.

Bru fue ingresado a la Comisaría Novena, donde fue golpeado y torturado hasta su muerte. Luego de ello, lo retiraron del lugar y nunca más se supo de él.

Desde entonces, su familia encabezada por Rosa Schonfled, madre del joven y referente de derechos humanos, busca saber en qué lugar se encuentran los restos de quien es considerado el primer desaparecido en democracia.

Si bien hubo un juicio en 1999 que condenó a los culpables del hecho, aún reina un silencio que es común a este tipo de tragedias. La cadena de complicidades es un pacto muy difícil de quebrar.

Cada 17 de agosto se realiza una vigilia en la comisaría mencionada. Allí se recuerda la atrocidad, buscando visibilizar la ausencia.

Esta insistencia no solamente pretende hacer justicia, sino saber la verdad y que la memoria se encargue de tener presente el hecho para que nunca más vuelva a ocurrir.

Sin cuerpo no hay duelo; por lo tanto, ese necesario período que se necesita para sobrellevar la pérdida queda inconcluso, haciéndose cada vez más grande el daño.

Mientras tanto, como la vida ha de seguir, existen destellos que intentan reparar la falta. En tal sentido, la Asociación Civil Miguel Bru apadrinada por León Gieco, se encarga de velar por los derechos de personas vulnerables, muchas de ellas en situación de encierro.

«¿Dónde está Miguel?» sigue siendo la consigna de un colectivo que al sostener esa pregunta expone la impunidad de un Estado ausente.


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