Dejar llorar

En los últimos minutos de juego, y con Argentina sin chances de torcer el rumbo de la eliminación, Luis Scola es reemplazado. Ese gesto, en homenaje a su trayectoria, no sólo tuvo repercusiones en los propios compañeros sino que también alcanza a jugadores y cuerpo técnico de Australia, el equipo rival, que acompañan la decisión del árbitro de detener el encuentro para que un cerrado aplauso llegue hasta el protagonista, quien a sus 40 años de edad se retira del básquetbol profesional habiendo participado de una generación extraordinaria que hizo del deporte un ámbito de intervención para mejorar la sociedad a través de valores como el compañerismo, el esfuerzo y la superación.

Días atrás, el regatista Santiago Lange no pudo ocultar su tristeza por la lesión de Cecilia Carranza (ambos designados como abanderados de la delegación argentina), su entrañable compañera, quien con un dolor en la espalda estuvo en inferioridad de condiciones para competir, lo cual terminó por derrumbar la expectativa de lograr una medalla, ese sueño que muchas veces le da sentido a los proyectos y es la aspiración que motiva a sobrellevar, en el caso de él, enfermedades como el cáncer. Probablemente sea su última participación en equipo.

Por estas horas conmueve el dolor y la impotencia de la maratonista Belén Casetta, quien meses atrás le había obsequiado la medalla de bronce que había conseguido en un Sudamericano de Guayaquil a un influencer que desde sus redes sociales le permitió viajar. No disimuló su llanto ante el desgarro de un gemelo cuando se había desprendido del pelotón. Y así terminó su aventura tras años de esfuerzos que se diluyen en puñados de segundos.

Hace una semana, la muy joven nadadora Delfina Pignatiello no confirmó los grandes impactos de los últimos años. Los meses sin poder entrenar, quizás sumándose al factor emocional de la presión, fueron decisivos para que su tristeza quedara de manifiesto, mientras decide preservarse de esos crueles y gratuitos ataques de odiadores virtuales que miden a los demás según la perversa vara del éxito y el fracaso.

¿Por qué lloramos? La ciencia explica que las lágrimas tienen la función de limpiar al organismo de bacterias, exteriorizar emociones y liberar hormonas que alivian el dolor.

De eso y mucho más son las pequeñas historias de los Juegos Olímpicos. De a poco, Tokio 2020 va camino a quedar en el recuerdo.


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