Siempre se puede ser más grande

En 1996, la extinta revista El Gráfico llegaba al histórico N° 4000. Nacida como una publicación de interés general en mayo de 1919, a las pocas décadas había devenido un magazine polideportivo de aparición semanal, llegando a los kioscos de todo el país los martes a la noche.

Con motivo de esa celebración, preparó una edición de lujo, con formato más grande y mayor cantidad de páginas. Para promocionar la novedad, instaló una campaña en diversos medios masivos de comunicación, acompañando las imágenes de glorias del deporte con un eslogan marketinero: «Siempre se puede ser más grande».

Las recientes 24 horas han sido de las más vertiginosas para Paula Pareto, quien fue una de las seis atletas que llevó la bandera olímpica en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Lo hizo en representación del continente americano, siendo elegida por su labor más allá del deporte: como médica es parte del personal sanitario y esencial de Argentina en la atención del Covid-19.

A la siguiente jornada, no pudo cumplir sus sueños de medalla. Superó con holgura dos instancias, pero cayó en 4tos de final. Con una lesión en el codo, tampoco logró vencer en el repechaje para aspirar al podio.

Su dignidad estuvo dada por la última imagen que de ella se tenga como profesional en el tatami (escenario donde se dan las disputas en el judo): levantó a su contrincante portuguesa y ambas se abrazaron, en esas postales que pasan a la posteridad por mostrar lo más puro se la competencia.

Luego, se abrazó a su entrenadora y lloró con la grandeza de quien resume en unas lágrimas toda una carrera dedicada al esfuerzo y la superación.

Al volver a la Villa Olímpica, los otros atletas argentinos que participan de los Juegos le prepararon un pasillo, aplaudiéndola y ofreciéndole respeto, admiración, cariño.

Se puede ser grande por muchos motivos, como la conducta, el ejemplo y la humildad, valores que trascienden cuando son factores influyentes e inspiradores en las demás personas de una comunidad.

La Peque le regaló a los argentinos la Medalla de Bronce en Beijing 2008, sus sueños en Londres 2012, la gloria del Oro en Río 2016 y su despedida en Tokio 2021, consagrándose definitivamente como una embajadora global que ahora se dedicará de lleno al ejercicio de la medicina para curar y salvar vidas.

Sin embargo, el título mayor es esa gratitud general por tantos años al servicio de una o varias causas. Nunca tan aplicable la afirmación de la revista: «Siempre se puede ser más grande», aun en la derrota. El beso al escudo con la bandera nacional, además, es toda una declaración de principios. Egresada de una universidad pública, entrenándose y trabajando en hospitales del país, Paula Pareto le dice al mundo que además de amar a Argentina, decide vivir en estas tierras.

FELICITACIONES 💙


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