El padre de los Mellizos

Hugo Barros Schelotto, médico especializado en ginecología, valorado vecino de la ciudad de La Plata y hombre fuertemente vinculado a la política de Gimnasia y Esgrima, es otra de las vidas que se lleva el Covid-19.

En la noche del 1 de mayo, a los 76 años de edad, falleció en una clínica local, dejando un profundo dolor en todas aquellas (y muchas) personas que lo han conocido.

No solamente será recordado por su labor profesional, su labor solidaria con instituciones como Sumando Voluntades y su amor por el Lobo (del que llegó a ser presidente en 1983, momento crítico para el club, y médico del plantel profesional que logró el ascenso a la Primera División del fútbol argentino en 1984). Desde principios de los años 90 pasó a ser, simplemente, “el padre de los Mellizos” (por Guillermo y Gustavo, futbolistas de Gimnasia y Boca, entre otros clubes; y actuales entrenadores). Ambos fueron los hijos más famosos del matrimonio que conformó con Cristina, junto a quien también tuvo a Pablo y Carolina, los descendientes mayores.

Dicen que fue un hombre sencillo, honesto, cálido y solidario.

Algo de eso tuve la oportunidad de dar cuenta en diciembre de 2020, cuando en el kiosco de revistas del amigo Manzana coincidimos por primera vez.

Pude conversar con él durante una hora; y ya sobre el final de la charla le confesé que yo fui la persona que en 2017 le dejó un sobre en papel madera para Guillermo en a la panadería de la esquina de su casa, con la respetuosa ilusión de entrevistarlo para Abrazar al Mundo, un libro de entrevistas propio que se publicará en unos meses.

Detrás de su barbijo, me miró fijo, como quien tenía presente lo que le decía. Me aseguró que sí, que había recibido esa carta y la había hecho llegar a su hijo. Tuvo la delicadeza de disculparse por él, aduciendo que por aquel tiempo se encontraba muy enfocado con su hermano en el siempre demandante Universo Boca.

Me quedo con esa alegría, tenue como la intensidad del otoño, mientras sigue haciendo estragos un contexto tan particular como delicado.

Que en paz descanse, Doctor. Y muchas gracias por aquel momento futbolero compartido que atesoraré por siempre en mi corazón.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s