Memoria, Verdad y Justicia, en perspectiva filosófica

Un feriado es una decisión política relacionada con algún episodio de la historia; y como tal, mira al pasado para transformar el presente.

Desde 2002, la Ley de la Nación N° 25.633 establece que cada 24 de marzo sea el «Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia».

La efeméride pretende conmemorar el inicio de la última Dictadura Militar en Argentina, episodio que exige por parte de la ciudadanía el renovado compromiso para defender los derechos humanos y seguir elaborando un duelo cuyas heridas no cicatrizaron ni habiéndose realizado los juicios a las Juntas Militares en 1984 y 1985, con la recuperación de la democracia.

En consecuencia, es preciso hacer algunas consideraciones filosóficas respecto a los conceptos principales que forman parte del campo semántico de la conmemoración.

Todas las palabras y consignas que remiten a ese momento histórico tienen una carga simbólica notoria.

La MEMORIA es más que una mera actividad cognitiva: remite a la apropiación de una idea que no pierde vigencia más allá del paso del tiempo y que para la salud social del país debe mantenerse en ejercicio.

Por su parte, invocar la VERDAD, lejos de ser ambigua o polisémica, es inobjetable. No se pueden negar los hechos aunque estén en disputa diversos puntos de vista irreconciliables por parte de opuestos sectores de la población.

En tanto, hablar de JUSTICIA implica exigir un acto de reparación legal y humana ante tanta violencia sistemática por parte del Estado.

Estos conceptos van acompañados de consignas que se instalaron en la sociedad.

«Nunca Más» es una declaración de principios que pronunció el juez encargado de leer los alegatos a los jefes militares en 1985. De allí, la necesidad de que sea una máxima para dar sentido y significación al reconocimiento del pasado como un antecedente que no debe volver a ocurrir.

«Ni olvido ni perdón» lleva explícito el firme posicionamiento de no ceder. Aunque se pretenda una sociedad plural en que los disensos se manifiesten, hay realidades que no ameritan duda alguna.

Y «Son 30 mil» refiere a la gravedad de las desapariciones, que alcanzan el rango de genocidio (al día de la fecha, se sigue buscando a personas que no han vuelto a su hogar y todavía hay quienes no saben su real identidad).

Estos recordatorios enseñan que conocer la historia es crecer. Episodios tan crueles como los que comenzaron hace 45 años tienen que repudiarse. Se trata de un derecho y una obligación moral.

📸 @derechoshumanos_ec (Instagram)


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