El mismo espanto

2015 fue un año clave para las movilizaciones sociales en Argentina. En aquel entonces, comenzaron a visibilizarse casos que usualmente pasaban a formar parte del silencio y olvido de las autoridades.

La consigna Ni una menos posicionó al feminismo como una fuerza propiamente centrada en la mujer y sus derechos.

Desde entonces, hay mayor difusión de la violencia de género y los femicidios, así como también de diversas formas de cuestionar un modelo sostenido en la cultura machista.

Con adhesiones y cuestionamientos, se desarrollan nuevas perspectivas que ponen el acento en un proceso de transición que está sucediendo, impactando en la política, la sociedad y la cultura, como ámbitos más distinguibles.

Lo que no cambia es el amplio índice de desenlaces fatales y evitables.

Como tantas a otras chicas antes -la lista es tan grande que no deja de sorprender-, ahora fue el turno de Úrusla Bahillo, joven de 18 años que fue asesinada por su ex novio, un oficial de la Bonaerense siete años mayor que ella y que había sido denunciado en varias ocasiones por la víctima. El trágico episodio sucedió el último día lunes en la localidad de Rojas.

Las redes sociales, nuevas formas de ejercer la indignación, se unen en la consigna «Justicia por Úrsula».

De no ser por la presión social, el crimen puede ser sometido a encubrimientos e indiferencias.

Aquí también aplica aquello de «El Estado es responsable». Pero con eso no alcanza.

Hay una alarmante falta de conciencia ciudadana.

El empobrecimiento moral -ver al otro como enemigo, a la mujer como subordinada- causa estragos.

Se sale adelante con una Justicia firme e independiente de la corrupción e intereses de los grupoa influyentes.

Una política educativa es clave para diseñar planes de educación sexual integral en un período que se inicie en la primera infancia y llegue hasta la mayoría de edad.

Estudiar, trabajar dignamente, detectar con anticipación patologías, también ayudarían a revertir este flagelo que tiene más lamentos y resignaciones que soluciones.

La problemática afecta a la población en su conjunto.

Si no se la comprende así, crecerá el laberinto del odio y la impunidad.


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