Envejecer lentamente

Como en cada efeméride que lo recuerda, ayer (9 de octubre) John Lennon volvió a ser noticia.

El motivo estuvo vinculado al aniversario número 80 de su natalicio. Es decir, la edad que tendría cualquier abuelo de esta generación en una esperanza de vida que, en ciertas regiones del planeta, se va extendiendo hacia el siglo de existencia.

En años redondos o significativos (aquellos terminados en 0 ó en 5), el ejercicio de la memoria -como concepto filosófico- se expresa a través un revisionismo inusual respecto de otras evocaciones afines.

2020 también es el año en que se cumplen 40 años de su asesinato, fecha a conmemorarse el próximo 8 de diciembre.

En la imaginaria línea de tiempo, han transcurrido los mismos años desde su nacimiento hasta su muerte que desde su muerte hasta la actualidad. Paradójicamente, el trágico episodio a manos de un fanático que aún continúa en prisión ha resultado otra manera de nacer.

John Lennon tenía tan sólo 40 años cuando pasó a la inmortalidad. Gran parte de su vertiginosa vida sucede alumbrada por los flashes de la fama, la revolución de The Beatles y su figura omnipresente como ícono de la cultura pop.

Hay algo que caracteriza a los genios: su talento, capacidad de sorprender y vocación de transgredir. Difícilmente, en el formulario de la épica, se encuentre como requisito la obediencia. Más complejo aún -por no decir imposible- es tratar de comprender a personas de esta índole; a ellas, tan sólo, es cuestión de admirarlas porque a partir de esa contemplación puede que sucedan impactos en la propia subjetividad cuando se emprenden caminos tan íntimos como introspectivos.

Lennon tiene algo de lejano y a la vez cercano. Si aún vive en el recuerdo es por la magnitud de una obra (que sin dudas lo trasciende) y por la incesante repetición de imágenes -fotográficas, pictóricas, audiovisuales- que se recrean ante la ausencia de quien ya ha fallecido.

Cuando todo ello sucede, hay un pacto con la eternidad.

El hombre no envejece.

Se queda suspendido en una juventud que retorna cada vez que alguien lo visita.

Y si acuden multitudes, ese viaje es aún más significativo.


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