El mismo horror, la misma deuda

El 17 de agosto de 1993 fue la última vez que se vio con vida a Miguel Bru, estudiante de periodismo de la ciudad de La Plata.

La policía había allanado en un par de ocasiones el lugar donde se encontraba ensayando música junto a sus amigos, amparándose en una dudosa queja de vecinos cansados por ruidos molestos.

El joven, de por entonces 23 años de edad, hizo la denuncia por ese ilegal proceder en la comisaría 9na. Luego, no se supo más acerca de él, sólo que -según la reconstrucción de los hechos- resultó secuestrado, torturado y asesinado.

Su cuerpo aún continúa desaparecido.

Tres años antes, en 1990, la ciudad de las diagonales vivía otra violencia de similar tenor: Andres Núñez, albañil y futbolista amateur de por entonces 32 años de edad, fue víctima de otro allanamiento policial, esta vez con el supuesto motivo de haber robado una bicicleta. Estaba en pareja y tenía una niña que hoy transita por las tres décadas.

Luego se confirmó que fue asesinado brutalmente, abandonándose sus restos debajo de un tanque australiano en General Belgrano, donde fue mutilado e incinerado.

En ese 1990, generó gran conmoción el brutal femicidio de María Soledad Morales en Catamarca. Tenía 17 años de edad y luego de abusos y violaciones, apareció en las afueras de la capital de esa provincia, en una escena que fue adulterada para borrar huellas.

Su caso expuso la negligencia del poder político.

Más acá en el tiempo, llegamos al año 2009. Luciano Arruga, adolescente de Lomas de Zamora (conurbano bonaerense) se negó a cumplir favores para la policía ante falsas promesas que las autoridades oficiales le habían hecho. Como consecuencia, una patrulla lo atropelló y fue enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita.

Su familia, aún, sigue esperando que se condene a los culpables.

En 2017, con menos de una semana de diferencia, dos episodios generan indignación por sus fatales consecuencias: el 26 de julio, La Plata vuelve a ser escenario de una desaparición forzada. Johana Ramallo es vista por última vez con vida en las inmediaciones de Plaza Matheu. Según denuncias de familiares y activistas de derechos humanos, una compleja red de complicidades permitió el hecho.

Sus restos fueron encontrados en abril de 2019, confirmándose la atrocidad de la mutilación.

El 1 de agosto, Gendarmería irrumpe en la localidad de Cushamen (provincia de Chubut) para impedir el reclamo de tierras por parte de pueblos originarios. Entre quienes acompañaban la protesta estaba Santiago Maldonado, un artesano de 25 de Mayo (Buenos Aires) que al escapar para evitar la persecución se ahogó en el Río Chubut. 77 días después, su cadáver fue hallado. La autopsia reveló que había fallecido por hipotermia y actualmente su muerte es caratulada como dudosa y se evalúa si hubo abandono de persona.

El 30 de abril de 2020, en pleno contexto de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio decretado por el gobierno nacional, el adolescente Facundo Astudillo Castro salió de su casa de Pedro Luro para reconciliarse con su novia. En el camino, fue interceptado por el control policial. Desde entonces, varios indicios (mensaje vía celular a su madre antes de comunicarse por última vez, objetos personales encontrados en la comisaría, oficiales que borraron mensajes de sus teléfonos celulares, ropa que le pertenecía) conducen a confirmar que también padeció el horror de la violencia institucional.

El sábado 15 de agosto, un cuerpo en avanzado estado de descomposición fue encontrado en un canal cercano a la localidad de Bahía Blanca. Se espera la autopsia para el próximo martes 25 del mismo mes.

En casi 37 años de democracia, todavía persisten sucesos como los mencionados, que tienen en común la violación de los derechos humanos, mecanismos de torturas y abusos, participación directa o indirecta del Estado y una Justicia que se muestra incompetente para actuar con criterio, eficacia y pertinencia.

De Miguel Bru a Facundo Astudillo Castro.

Mucho para revisar.

Foto: Contraeditorial

Rosa y Cristina, madres de Miguel Bru y Facundo Astudillo Castro (respectivamente)

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