El último tango de Pugliese

El mes de julio tiene en su efeméride una mención especial para el Gran Osvaldo Pugliese (1905-1995), legendaria figura del tango nacional y maestro inspirador de generaciones que tomaron como referencia su militancia política, talento y alegría.

Hablamos de un hombre sencillo que, aún siendo perteneciente a una familia cultivada en la música clásica, ejerció una rebeldía muy particular, tratando de desoír los mandatos familiares pero -en definitiva- no abandonándolos del todo.

Don Osvaldo nació en el barrio de Villa Crespo y fue a la escuela hasta 4to grado, momento en que decidió dejar el sistema formal de educación para trabajar en una imprenta pero jamás los estudios. Un día, al regreso de la jornada laboral, se encontró con un piano, regalo de su padre. Así fue que devino, luego, uno de los más grandes músico que ha dado nuestra tierra.

Compuso «Recuerdo», su primer tango, en 1924. Después vinieron otros, indisociables de sus mejores repertorios: «La yumba», «Negracha», «Malandraca», «La beba», «Adiós Bardi», «Barro», «Una vez», entre otros.

Con ideas comunistas y contrario a las dictaduras militares, fue opositor a un peronismo que primero lo persiguió pero después, en la reivindicación de su figura más importante, lo perdonó.

Un mito ha crecido en torno a él. Al parecer, su sola mención trae suerte. Charly García, en un recital de principios de la década de 1990, maldecía porque el sonido no andaba, hasta que todo volvió a la normalidad al probarse un disco de Osvaldo.

En su barrio natal circula una estampita en la que sus devotos se declaran fieles a «San Pugliese».

Un 25 de julio de 1995 su corazón dijo basta.

Con él se fue un emblema de un género que probablemente vaya perdiendo masividad en la cultura popular, solamente quedando circunscripto a determinados lugares.

En tiempos como los de ahora, volver a apostar por las huellas de la propia identidad es recuperar algo que pertenece a toda la ciudadanía.

La estela de Don Osvaldo no debería hacer otra cosa más que brillar y cautivar.

En una de ésas, algún milagro también suceda.

Foto: Gentileza Universal

Pugliese

 


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