Ser optimistas

Como hacía mucho tiempo no pasaba, en la mayoría de las provincias del país las clases ya comenzaron. Finalmente hubo acuerdo entre los gremios y resulta importante saber que, en la agenda oficial, el salario docente será tema de negociación permanente.

Al margen de las adhesiones políticas que tenga o no cada ciudadano en relación a los gobiernos de turno, se espera que la educación sea siempre prioridad.

Dicho lo anterior, a la sociedad le incumbe defender uno de los tantos derechos que corresponden al Estado, haciendo causa común con necesidades colectivas que no deben ignorarse.

Las comunidades educativas tienen que colaborar aportando soluciones o alternativas y no instalándose en las quejas. Delegar culpas y responsabilidades es el camino más fácil y nocivo que atenta contra la pretensión de una oferta mejor.

En estas tareas compartidas, a las instituciones encargadas de llevar adelante los caminos de la educación formal, les corresponde comprender los contextos y establecer canales de diálogo para la transformación social.

Se necesitan equipos de conducción que actúen con ética y profesionalismo, lejos de las demagogias, los silencios y las faltas de autocrítica.

También, docentes que se muestren solidarios para crecer en conjunto, socializando conocimientos y prácticas que jerarquicen una profesión observada con recelo por un sector de la sociedad que desconfía de sus capacidades y tiende a culpabilizar a la escuela de todos los males que atañen al colectivo.

Es indispensable dar protagonismo a los estudiantes, ayudándolos a que crezcan con libertad, compromiso y responsabilidad, despertando en ellos curiosidades y acompañarlos en intereses que sean emancipadores de los ámbitos en donde viven.

En los adultos -padres, tutores, encargados- se requiere una toma de conciencia acerca de sus procederes: confiar en la escuela, asumir errores, fortalecer virtudes, cultivar la escucha, mostrar predisposición para también aprender.

Entre todos los actores involucrados debemos contribuir a no estigmatizar las escuelas públicas ni sobrevalorar las privadas.

Hoy por hoy, plantearse ideales imposibles de alcanzar no es la mejor vía, sino atender a las cuestiones más urgentes, para desde allí empezar a generar espacios idóneos capaces de jerarquizar las propuestas.

Que este nuevo ciclo lectivo nos traiga algo de todo eso que soñamos y nos merecemos como país.

Foto: Diario Río Negro

27-02-2020 NEUQUEN - ESCUELAS SIN EMPEZAR LAS CLASES  - MAURO PE

 

 

 


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