CORONAVIRUS: alarma, prevención y psicosis

El virus se propaga a pasos agigantados.

Es como un monstruo que sale de una jaula y resulta imposible de detener.

No se lo puede capturar ni encerrar.

Con él, también, sucede el pánico que acompaña a toda situación de peligro inminente.

El tema está instalado en la agenda oficial de varios países, especialmente los centrales o denominados potencias.

Generó la alerta de la Organización Mundial de la Salud, que en sus anuncios le dio legitimidad a una enfermedad con alcance internacional.

Ya se habla de pandemia.

Entonces, el coronavirus instala preguntas que se responden de manera compulsiva, siendo noticia recurrente siempre.

¿Qué?

¿Quiénes?

¿Dónde?

¿Cuándo?

¿Por qué?

Infografías marcan con color rojo por dónde se está propagando el virus.

Estadísticas describen cuántos infectados van sumándose, con un ordenado y específico seguimiento entre fallecidos y sobrevivientes.

Imágenes muestran a distintas personas del planeta cubriéndose con barbijos o caminando envueltas en incómodos sobretodos a los fines de evitar contagiarse.

Médicos, periodistas y opinólogos de turno aparecen por los medios para brindar información acerca de cómo cuidarse ante eventuales situaciones comprometidas, o cómo proceder cuando ya sucede la desgracia.

Todo el tiempo se habla.

Se cuenta.

Se asusta.

Y también se discrimina a una etnia por ser la misma donde se originó la problemática: China y sus habitantes sufren rechazos y estigmatizaciones.

El mundo se hace eco de un virus que marca el pulso de las economías regionales, los dramas sociales y demás efectos colaterales. A la vez, da lugar a teorías conspirativas y diversas especulaciones que construyen un relato en torno al evento que atraviesa a todos.

Mientras tanto, otros sectores del globo padecen distintas enfermedades de más larga data sin que nadie se detenga a preguntarse cómo están viviendo o qué les está faltando.

Los días pasan.

Los análisis se complejizan.

Voces autorizadas hacen eje en el cambio climático: menos árboles, más asfalto, mucha urbanización y un contexto mundial que en nombre del turismo traslada un continuo flujo de gente de un lado a otro, también es un combo que forma parte del problema.

Dicen que la solución llegará con una vacuna salvadora prevista para 2021.

Quizás, a partir de ese tiempo, todo sea una vulgar anécdota y haya que empezar a repensar los pasos a seguir ante nuevos obstáculos que sacudirán al planeta.

¿Se podrá prevenir sin psicosis?

Al parecer, no.

Peor que el virus en sí viene siendo la enfermedad de la confusión, el temor y la desesperación.

Foto: CNN Español

Coronavirus


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s