Bocanada

En 1999 yo tenía 16 años de edad.

No me gustaba ir a la escuela.

Tenía la seguridad de querer estudiar Filosofía porque me gustaba mucho La Venganza Será Terrible de Dolina.

Estaba pendiente de los partidos de Boca y soñaba con festejar triunfos junto a mis amigos.

Por aquel entonces, salía Bocanada, álbum experimental que da nacimiento al Cerati solista post Soda Stéreo.

En ese tiempo, la burbuja económica del 1 a 1 creaba la ilusión primermundista de un país que pronto iba a estallar; y la versión argentina de Roling Stone era una prometedora publicación con muchas páginas, muchos textos y muchas fotografías.

20 años después, varias cosas han cambiado pero otras se mantienen.

Sentado en un bar, mientras tengo una tregua entre escuela y escuela -sí, cumplí mi profecía adolescente de dedicarme a la docencia-, me devoro la excelente nota que Oscar Jalil escribió para la edición de julio de RS.

Además, algunas inéditas joyas del archivo me permiten conocer el enorme talento de Gaby Herbstein: cámara en mano, retrata el detalle y lo trasciende.

No saben qué gran artículo hay en la revista, que además cuenta con un interesante editorial de Pablo Plotkin.

Por motivos así, valdría la pena volver -tan sólo un rato- a los 90s.

Como bonus track, comparto una selección de textos recientes:

«La enorme expectativa en torno al lanzamiento definitivo de la carrera solista de Cerati no registra antecedentes en la escena del rock argentino. El más cercano quizás había sido el debut en solitario de Charly García (1982) tras la disolución de Serú Girán (…). Recién en 2004 el Indio Solari atravesará el mismo pasillo repleto de miradas y dudas ante la cercanía del estreno solista. Pero Cerati, además, era una estrella internacional, y su inmersión en la electrónica (…) abría un interrogante que desvelaba a los fans: ¿volvería alguna vez a hacer canciones?

Lo afectaban temas más interesantes: el amor, sus hijos y cuestiones profundas de la existencia (…). Se apasionaba con los desafíos creativos y la cultura contemporánea y antigua.

Bocanada es a su modo un disco de divorcio (…) Plantea una mirada melancólica sobre las primeras grietas que anticipan una ruptura, visiones en cámara lenta y sin los típicos excesos que explicitan el dolor y la pérdida (…). Insinuaciones del deterioro afectivo aparecen en varias letras.

El disco expresa melancolía, euforia y profundidad. Y esta colección de emociones la registraron tanto A. Ros en el arte del disco (…) como O. Fernández en la estética del músico. ‘Nos conocimos cuando se separó Soda Stéreo y hablábamos mucho de cómo presentarse en solitario, porque quería hacer algo diferente (…) Y lo hermoso de ese momento es que él estaba con mucho entusiasmo. Era una cuestión nueva de saber qué iba a pasar y a dónde ir con el look del disco. Dejamos los rulos más largos, una situación más cuidada’.
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Bocanada salió al mercado con 15 temas y un tono electrónico con elementos de rock alternativo y tramos experimentales. La canción ‘Verbo carne’ (…) es uno de los puntos más altos del disco. A esa pieza se le suman otras maravillas como ‘Puente’ y cortes de difusión (como) ‘Raíz’, ‘Paseo inmoral’, ‘Tabú’, ‘Engaña’ y ‘Río Babel’. De ‘Beautiful’ surge una de las frases más mencionadas por los fans: «Mereces lo que sueñas
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Fuentes: La Nación, Rolling Stone, Infobae, Página 12.

Foto: Gaby Herbstein

 

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