Hospitales

En los centros de salud hay -por lo menos- dos realidades que se mantienen constantes: una, tiene que ver con la actitud de espera silenciosa y moderada expectativa de la gente que se atiende; la otra, esa sensación de solidaridad que genera una mística especial y se posa en el lugar como si fuera una fuente energética lo suficientemente poderosa como para enfrentar cualquier obstáculo.

La adversidad referida tiene forma de monstruo que hace daño, sin reparar -si quiera- en ningún tipo de moralidad que dignifique. Lleva el diagnóstico de enfermedad y va acompañado de algunos síntomas indisociables: dolor, padecimiento, angustia, preocupación, incertidumbre.

Los hospitales siempre son lugares de paso. Nadie se instala definitivamente allí. Aparecen como una escala en el camino que es la vida, lográndose una intrínseca relación entre médico y paciente, ambos formando parte de un mismo equipo, con objetivos en común.

El personal de enfermería asiste a la misión irrenunciable de que los internos no sienta su condición de extranjeridad, pues en esos rostros que aguardan restablecer la normalización de la salud se advierten historias comunes y de mutua comprensión.

También sobrevuela un temor que por las dudas evita pronunciarse, como si su sola mención -amparada en datos, estadísticas y posibilidades- estuviera convocando lo indeseable. Pero es como todo: suceden urgencias, tensiones, desgracias.

De todos modos, y a los fines de preservar la integridad, un colectivo formado por profesionales y padecientes hace causa común en el hallazgo de respuestas con formas de soluciones.

Cuando llega el anhelado momento del alta, puede que exista la chance de volver para chequeos; pero se trata de otro asunto que pone en evidencia la propia experiencia de la finitud en cuerpos cuya metáfora más visible es la semejanza con la máquina: a veces anda, a veces se repara, a veces deja de funcionar.

Por esto y mucho más, nunca se deberían ignorar los esfuerzos y el amor de personas que ayudan a la cura con tanto esmero y vocación que evitan la soledad de sus enfermos.

img_20190105_125051_569


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s