El optimismo

En su obra más difundida, el filósofo francés Voltaire (1694-1778) cuestiona uno de los conceptos hegemómicos de la época: con Cándido presenta la historia novelada de personajes que responden y ridiculizan una de las máximas principales de Gottfried Leibniz (1646-1716), intelectual alemán conocido por afirmar que vivimos en «el mejor de los mundos posibles«.

Dicho así, ambos autores proponen dos posicionamientos ante la vida: el pesimismo de Voltaire (problematizando la desgracia, la frustración, el abandono, la adversidad) surge como respuesta a lo que podría ser considerado el optimismo de Leibniz (si el Mal existe en la creación de Dios es porque algún sentido habría de tener; pues nadie debería poner en duda la bondad de un ser supremo que diseñó lo mejor para sus creaturas).

De los pensamientos anteriores, surge el interrogante de qué sentido tendría habitar una existencia que lleva en sí mismo la conciencia de la finitud.

Mientras Darío Sztajnszrajber sale al cruce afirmando que no podemos pensar la vida en términos absolutos (porque en ese caso, la idea de ser para la muerte sería una concepción terrible que hace pesado el día a día), Alejandro Dolina reivindica al amor como ese instante cúlmine  cuya fuerza es más poderosa que la posibilidad de no existir.

Muchas películas han tratado estos asuntos, entre ellas la trilogía de Richard LinklaterAntes del Amanecer (1995), Antes del Atardecer (2004), Antes del Anochecer (2013)- que propone una combinación de libertad, azar y destino en la vida de personas que se encuentran casi accidentalmente y a partir de esa fusión ya nunca nada volverá a ser igual.

No se trata de aguardar eternamente en la esperanza -muy aliada a la frustración- de que algo extraordinario pase, sino de tener la convicción: aquí y ahora es el momento.

Se dispone de una vida de ventaja para descubrir señales, provocar encuentros y tomar decisiones.

Después, ya no depende de uno.

Después, puede ser muy tarde.

Después, ya no habrá tiempo de nada.

Pensado de esa forma puede que resulte insoportable, pero si se está muy atento quizás todo aquello sea el motor que impulse a salir de la quietud y transformar lo que está instalado como norma.

Para poner en grafitis: «hay vida antes de la muerte» y «amar es un acto revolucionario».

Nunca te olvides.

Tu tiempo es hoy.

Foto: Vital Coaching Barcelona

Confiar Vital Coaching Barcelona

 

 


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