Prestigio y valoración social de la ciencia

Por un lado, las ciencias exactas y naturales gozando de mayor prestigio y valoración a nivel social; por el otro, las artes y humanidades sometidas a la estigmatización y desconfianza muy arraigadas desde antaño.

Dos episodios de series de TV dan cuenta de esta situación de lejanía, y a tal efecto, será necesario circunscribirse al universo de la educación formal.

En la escuela, los escenarios se contraponen: el paradigma lógico-industrial de Los Simpson y el modelo clásico-popular de El Chavo del Ocho.

En la creación de Matt Groening, hay un episodio titulado «¿Cómo se ganó la prueba, que presenta las tensiones surgidas en torno a una evaluación gubernamental. Lisa entra en conflicto al no poder resolver una consigna según el estilo múltiple-choice. Dada una situación particular, ella considera que las cuatro opciones son correctas, pero inmediatamente se le impone un aprendizaje incorporado desde siempre: «en la vida todo tiene UNA respuesta».

Por su parte, la obra de Roberto Gómez Bolaños plantea en tono liviano y desprejuiciado la relación de desconexión entre estudiantes, docente y conocimiento. En este caso, la clase tiene que ver con el saber matemático ; y en un momento, Jirafales propone un ejemplo: visibiliza la abstracción recurriendo al ejemplo de manzanas; motivo que lleva al Chavo a interrumpirlo: “¿Me regala una?”. El mensaje es notorio por visibilizar derechos vulnerados. Con hambre y pobreza no se puede aspirar a una mejor condición educativa. El maestro desespera porque sus estudiantes se hunden en la ignorancia al pretender dar muchas respuestas para lo que, a su entender, sólo hay una.

Siguiendo lo anterior, podría plantearse otra controversia entre las posiciones del periodista argentino Andrés Oppenheimer (a favor de la tecnociencia, cuestiona que las universidades nacionales forman tres psicólogos por cada un ingeniero) y el pedagogo británico Ken Robinson (defensor del arte como instancia formativa, afirma que las escuelas matan la creatividad).

¿Cómo entender la oferta y la demanda?

¿Por qué las ciencias exactas son más valoradas y rentadas?

¿Acaso las humanidades, artes y ciencias sociales tienen menos rigor?

¿Quiénes determinan el valor de la ciencia si no son los gobiernos?

¿Cuál es la trama según la cual las políticas oficiales dan la espalda al conocimiento científico?

Lisa, el Chavo, Oppenheimer y Robinson, son los rostros visibles de una dinámica en la que el poder de los intereses neoliberales contrastan con las necesidades de una gran parte del planeta subsumida a la dominación.

Foto: www.agendaabierta.com.ar

 

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