La tarea de construir ciudadanía

La materia Construcción de Ciudadanía tiene una cercana trayectoria en los sistemas educativos (en la provincia de Buenos Aires, Argentina, se implementó como tal con la Ley 13688, vigente desde 2007), pero una amplia tradición como espacio destinado en los diseños curriculares: con sus diferencias y matices, supo ser en su momento Instrucción/Educación Cívica, Formación Ética y Ciudadana, Derechos Humanos y Ciudadanía, entre otras denominaciones.

Por lo tanto, parece estar claro que los sistemas educativos incluyen una dimensión ética y humanística, orientada a la defensa de los valores democráticos, con el agregado que desde hace unos años aparece la denominación de construcción, en claro sentido a los postulados constructivistas de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué quiere decir ello?

En principio, que existe un saber que se genera en conjunto, desde iniciativas colectivas y fortalecido por la autonomía de los actores involucrados (docentes y estudiantes, como primera y más inmediata relación); pero que también debe ser pensada según los emergentes de cada grupo social y contextos en los que tiene su tiempo y lugar.

Construcción de Ciudadanía no goza del prestigio ni de la más alta consideración que en el imaginario social tienen otras disciplinas de la escuela, pero contrariamente a lo que se podría llegar a suponer, su importancia está explícita en su presencia durante los tres años de secundaria básica. El desafío debería estar en fortalecer su producción de sentido para que no pase desapercibida, de forma tal que sus experiencias transformen las prácticas de quienes la ejercitan.

En función de ello, el empoderamiento del área en cada institución podría verse beneficiado con la generación de un bloque de prácticas y contenidos que establezcan un hilo conductor de identidad y significación.

La riqueza de la materia nunca tiene que perder su autonomía ni su posibilidad de ser: la libertad y pluralidad de voces, junto con la generación en conjunto de los aprendizajes, debe considerarse como un ideal que fortalezca los alcances de la propuesta y no como una limitación que los reduzca a sus condiciones mínimas.

Foto: http://www.agenciafe.com

AGENCIAFE


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